TEST JG ha acompañado la renovación y gestión posterior de una parte importante del alumbrado público de la ciudad de Lleida mediante una metodología digital apoyada en MantTEST, GIS y herramientas de campo. El objetivo ha sido que cada luminaria renovada quede identificada, documentada, validada y preparada para su explotación desde el primer día.
A partir de este proyecto, explicamos cómo se ha construido el inventario operativo durante la propia ejecución de la obra, conectando la sustitución física de luminarias con la actualización automática de la información necesaria para su mantenimiento posterior.
En proyectos de renovación masiva de alumbrado público, el reto no consiste únicamente en sustituir equipos por tecnologías más eficientes. También es necesario garantizar la trazabilidad de cada actuación, la calidad del inventario y la continuidad entre la fase de obra y la fase de explotación del activo.
Tradicionalmente, la información generada durante la ejecución se ha gestionado mediante procesos fragmentados: hojas de cálculo, informes aislados, fotografías no vinculadas al activo o actualizaciones posteriores del inventario. Esto puede provocar desajustes entre lo proyectado, lo instalado y lo finalmente mantenido.
La metodología aplicada en Lleida permite evitar esa desconexión. Mediante la geolocalización de activos, la validación comparativa de luminarias, el registro de evidencias fotográficas, la gestión de incidencias y la actualización automática del inventario, el activo renovado queda listo para operar desde el momento en que finaliza la actuación.
El reto: conectar obra, inventario y explotación
La renovación del alumbrado público es una de las actuaciones más relevantes para mejorar la eficiencia energética de las ciudades y reducir el consumo asociado a la iluminación viaria. Sin embargo, cuando el proyecto afecta a miles de puntos de luz distribuidos por todo el término municipal, el reto deja de ser únicamente técnico y pasa a ser también operativo, documental y organizativo.
En la ciudad de Lleida, el proyecto de renovación de aproximadamente 15.000 luminarias dentro de un parque de unas 25.000 luminarias mantenidas, junto con cerca de 300 cuadros, planteó una necesidad clara: garantizar que toda la información generada durante la obra fuese fiable, trazable y directamente reutilizable en la fase posterior de explotación y mantenimiento.
Para dar respuesta a este reto, TEST JG implantó una metodología basada en MantTEST, su software de Facility Management con soporte GIS y capacidades de captura de datos en tiempo real. El objetivo no era únicamente digitalizar formularios o sustituir documentación en papel, sino construir el inventario operativo durante la propia ejecución de la obra.

En muchos proyectos de renovación masiva, la información generada durante la obra se gestiona mediante hojas de cálculo, informes independientes, fotografías no vinculadas al activo o actualizaciones diferidas del inventario. Este modelo fragmentado puede provocar desajustes entre lo proyectado, lo instalado y lo finalmente inventariado.
Además, cuando el inventario debe reconstruirse una vez finalizadas las actuaciones, se retrasa la recepción efectiva del activo y se dificulta el inicio inmediato de la explotación y el mantenimiento.
En Lleida, la premisa fue distinta: la renovación debía alimentar directamente el inventario operativo. Para ello, se diseñó un flujo de trabajo digital capaz de integrar en un único entorno la identificación del activo, la ejecución de la actuación, la validación técnica, la documentación fotográfica, la gestión de incidencias y la actualización del inventario de explotación.
Un flujo de trabajo apoyado en GIS
El proceso operativo se desarrolló sobre cartografía GIS, permitiendo que los equipos de campo localizaran su posición en tiempo real y seleccionaran directamente sobre plano la luminaria sobre la que debían actuar.
Este enfoque aportó ventajas muy concretas en la ejecución diaria:
- Reducción de errores en la identificación de activos.
- Selección más rápida y fiable de cada punto de luz.
- Asociación directa entre actuación y ubicación real.
- Mejor organización de recorridos y validaciones.
- Supervisión remota por parte de la dirección de obra.
De este modo, el GIS dejó de ser únicamente una herramienta de representación cartográfica para convertirse en la interfaz principal de trabajo, seguimiento y control operativo.
Validación técnica durante la propia ejecución
Uno de los elementos clave de la metodología fue la comparación estructurada entre la luminaria existente y la nueva luminaria instalada.

Desde MantTEST, los equipos podían revisar y registrar parámetros como la marca, el modelo, la tipología, el tipo de lámpara, la potencia, el equipo asociado, la óptica, la temperatura de color, el sistema de control o los elementos auxiliares de la instalación, entre otros.
Esta vista comparativa facilitó una validación homogénea de cada actuación, minimizando errores y dejando constancia de los cambios realizados. El proceso permitía identificar la luminaria, seleccionar la nueva luminaria según proyecto, llevar a cabo la sustitución, registrar los parámetros técnicos y anotar cualquier incidencia detectada durante la intervención.
Registro digital de cada actuación
Cada intervención realizada sobre una luminaria generaba un registro estructurado vinculado al activo correspondiente. Para cada punto de luz se almacenaba el estado de ejecución, la fecha de intervención, fotografías del antes y el después, comentarios técnicos e incidencias detectadas.

Este modelo permitió transformar cada sustitución en una evidencia verificable y trazable. La documentación ya no quedaba dispersa, sino asociada directamente al activo renovado.
Además, durante el proceso se aprovechó para etiquetar soportes mediante códigos QR, vinculando el elemento físico con su gemelo digital. Esto facilita la identificación posterior del activo y refuerza la conexión entre la instalación real y la información disponible en el sistema.
Seguimiento de la obra en tiempo real
La evolución del proyecto podía visualizarse sobre plano mediante un sistema de colores asociado al estado de cada luminaria:
- Verde: luminaria renovada correctamente.
- Naranja: luminaria pendiente de actuación.
- Rojo: luminaria con incidencia registrada.
- Gris: luminaria fuera de la fase actual del proyecto de renovación.
Esta representación permitió disponer de una lectura inmediata del avance de la obra. La dirección facultativa podía localizar zonas críticas, priorizar actuaciones y supervisar el progreso sin depender de consolidaciones manuales de información.
La integración de incidencias dentro del mismo entorno GIS también mejoró la trazabilidad. Cada incidencia quedaba vinculada al activo correspondiente, evitando canales paralelos de comunicación y facilitando el control global del proyecto.
Además del seguimiento sobre plano, MantTEST permitió configurar escritorios personalizados con gráficos e indicadores de avance, adaptados a las necesidades de supervisión de la obra.
Del dato de obra al inventario operativo
Uno de los principales valores de la metodología implantada fue la actualización automática del inventario operativo durante la propia ejecución. La información registrada en campo pasaba directamente al entorno de explotación, evitando recargas manuales posteriores y reduciendo el riesgo de pérdida o incoherencia de datos.
Esto cambia la forma de entender la finalización de una actuación. La renovación de una luminaria no termina únicamente con su instalación física: se considera completada cuando el activo queda correctamente identificado, validado, georreferenciado y documentado dentro del inventario operativo.
Gracias a este enfoque, al finalizar las actuaciones el inventario ya está preparado para operar, lo que permite iniciar el mantenimiento desde el primer día con una base de datos fiable, estructurada y trazable.
Beneficios en obra, supervisión y mantenimiento
La implantación del flujo digital aportó mejoras en distintos niveles del proyecto.
En la fase de obra, permitió trabajar con un proceso más homogéneo, reducir errores de identificación, agilizar la validación de actuaciones y mejorar la coordinación entre equipos.
Desde el punto de vista de la dirección de obra y la administración, el sistema ofreció una visión continua y georreferenciada del estado real del proyecto. Las evidencias fotográficas y los registros asociados a cada activo reforzaron la capacidad de validación técnica, así como el soporte documental para procesos de certificación y auditoría.

En la fase de explotación y mantenimiento, el principal beneficio fue disponer de un inventario actualizado desde el inicio. Además, el sistema permitió mantener un histórico de actuaciones vinculado a cada activo y gestionar de forma unificada otras tareas no asociadas directamente a la renovación, como las inspecciones de cuadros.
Una base para la gestión futura del alumbrado público
Más allá del proyecto concreto, la experiencia de Lleida demuestra el valor de construir una base digital sólida para la gestión del alumbrado público.
La información centralizada, trazable y reutilizable mejora la calidad del dato municipal y facilita futuras fases de operación, análisis y mantenimiento. Además, el modelo es replicable en otros proyectos de renovación masiva y compatible con estrategias de evolución hacia entornos smart city.
La integración entre GIS, inventario y mantenimiento permite preparar el sistema para futuras conexiones con soluciones de telegestión, supervisión energética o explotación avanzada del alumbrado público.
La continuidad digital como objetivo operativo
La principal conclusión del proyecto es clara: la digitalización de la fase de obra permite transformar la relación entre ejecución, inventario y explotación del activo.
Cuando la información se estructura desde el origen y se actualiza durante la propia intervención, se elimina la discontinuidad tradicional entre la finalización de la obra y el inicio del mantenimiento. El activo renovado llega a explotación correctamente identificado, documentado y preparado para ser gestionado.
En proyectos urbanos a gran escala, esta continuidad digital deja de ser un objetivo teórico para convertirse en una metodología práctica, operativa y replicable.


